Terminé la poesía al compás de la heroína envuelta en una canción, y comienzo una vez más por mentir con palabras que son pura verdad, se apaga la poesía y comienza mi canto de árbol nocturno que sólo los búhos pueden escuchar.
Me lo dijo la canción: Ni ella ni nadie te quiere como yo, con silencio, con paciencia, con dulzura, con locura, con espera y con amor.
He perdido la cuenta de las noches dormidas en las que vivo despierta y de los días que me arrebatan la vida en rutinas somnolientas, sin embargo, hoy de nuevo te pienso, de nuevo te siento, de nuevo te recuerdo, de nuevo te imagino, de nuevo te escribo. Te escribo porque sé que mis palabras sin rima buscan y se encuentran combinadas sólo contigo.
La perdida de mi deseo rojo ahora se encuentra envuelto en el color de tus caminos, he sentido pacientes llamas que intentan encender esta fogata, pero jamás han logrado encender esta leña dura de fidelidad que reblandece sólo entre tus manos.
Prendida estoy pero sin ti no caliento a nadie…
De ansias se llena la espera, y en la lucha la espera aprende a ser ansiosa sin dejar de ser espera. En el silencio encuentro el grito de estos ojos escandalosos que te hablan entre suspiros, signos de vida que respiran vientos que saben a ti, y que son así en la espera de tus besos.
Lo que tú no sabes:
No te digo que te espero, nadie sabe que lo hago, pero “nadie” no sabe guardar secretos y me veo entonces aquí. Te escribo una carta llena de frases parecidas a este borrador que en intento de rima no encuentran sentido, y que llegan a ti. Mi lápiz besa la hoja y mis ojos besan el sueño, mis labios uno y otro se quedan en el querer azul de recorrerte, uno y el otro, para hacerte entre mis besos…
El sonido de una hoja cuando le dan vuelta es igual al abrir de la puerta alta, al sonido de la luna que baila con la luz parpadeante, mientras el viento me viste de frío evaporante que sale por mi ruido. Ruido friolento, cuerpo con temperamento, manos de viento, sobre la cama me siento… Mis palabras yacen sobre una hoja, mis pensamientos sobre ti. La imaginación que viene antes de dormir cuando te acabo de escribir, ¿la conoces? ¿No? Pues la dejo a las alas de tu ser varonil.
Mientras la luz se apaga se teje una escalera que ojalá me condujera a ti. Mi tela rompo, mi traje se muestra y se muestra deseoso de verte. Irrumpe un aire, ¡te cambio mi deseo por calor! que ahora tanta falta me hace, te digo que no importa si es un abrigo de abrazos, una cobija de besos o un beso en mis sueños, lo que quiero es calor. Calor eres tú, y sin luz no puedo verte, mi cuerpo sólo pide tenerte, saberte, quererte…
Quererte entre dudas y besarte entre almohadas, tejerte entre brazos, mirarte entre espejos, sentirte entre el viento, tenerte en presente, quitarme este sueño eterno en el que estás siempre ausente.