¿Alguna vez has sentido que las letras crecen tanto que explotan entre tus manos? Todas las imágenes se me fueron embarrando entre los ojos, me llené de palabras y no quería pero tuve que gritar...
22.2.14
Sólo es una historia a la que llamé: Febrero doce.
¿Cuántas veces le has dicho eso a una chica? No es que quiera arruinar este momento, pero no deberías de malgastar así las palabras bonitas, piensa mejor lo que dices. ¿Por qué si cada momento es diferente, haces que sea lo mismo de siempre? ¿Por qué, si no sabes si esta vez será diferente, sigues diciendo las mismas palabras de amor desde que tenías trece años? ¿No te imaginas una absurda pelea por esos absurdos párrafos que te aprendiste sólo porque te enseñaron que así podías conquistar a cualquier chica?
- Lo mismo le decías a ella.
- Sí, pero esta vez es diferente.
¿Te das cuenta? Las mujeres estamos tan locas, estamos tan atadas a los sentimientos, a las cosas, a los pasados. A mí mejor sólo no me digas nada, sólo siente lo que tengas que sentir, cuando más no puedas, si así sucede, explotamos y sucedemos juntos, si no, entonces no.
Dime, ¿a cuántas personas les has dicho que las quieres? ¿Cuántas de esas personas siguen aquí contigo? ¿A cuántas de ellas sigues queriendo? Querer no debería ser sólo un verbo que se pueda conjugar, amar tampoco, si aprendiste algo en tus clases de español, sabrás que hacer eso es tan fácil como decir: Yo amo, tú amas, él ama, ella ama, ellos aman, nosotros amamos, ustedes aman. Yo quiero, tú quieres, él quiere, ella quiere, ellos quieren, nosotros queremos, ustedes quieren. Yo amé, él amó, ella amó, ellos amaron, nosotros amamos, ustedes amaron, yo amaré, él amará, ella amará, ellos amarán, nosotros amaremos, ustedes amarán.
Es fácil aprender a conjugar los verbos pero la vida no es así, la vida se pone en posición fetal y se cubre con un manto que te dice ¿Tú me amarás? ¿Yo te amaré? ¿Será para siempre? “Siempre” una simple palabra que no es tan simple, una palabra tan prometedora, tan irreal e increíble, viene aquí y nos ilusiona a todos, a ti, a mí, no a nosotros, no te espantes, esto sólo es una cita, puedes salir corriendo si quieres y darte cuenta de que sí, hay mujeres muy locas, y otras más locas que te hacen las cosas muy sencillas y le ponen orden al hilo antes de que se enrede.
Así que dime ¿qué quieres? ¿Un beso? ¿sólo verme? ¿escucharme? ¿acostarte conmigo? ¿ver qué pasa? ¿cuánto tiempo tardarás en recuperar esos días de coger seguro con alguien diario? ¿cuánto tiempo tendrá que pasar para poder olvidar esos recuerdos que aún tienes de ella? Ella, con la que pensaste que jamás volverías a tener otra oportunidad, ¿o es esta tu primera oportunidad? ¿la segunda, la tercera? ¿has perdido la cuenta? Oh, olvidaba que a veces los hombres no buscan nada y que son personas, como las mujeres, y al fin y al cabo todos somos humanos y no sabemos qué queremos ni para qué venimos, ¿o tú sí sabes lo que quieres y a qué viniste? ¿No te arrepientes de estar sentado aquí conmigo? ¿Crees que estás enamorado de mí porque me conociste así, como no conoces a cualquiera? ¿Creías que estabas enamorado de mí, pero ya hice que te dieras cuenta de que no porque salí con estas cosas? Si estuvieras enamorado de mí, esto que dije te hubiera gustado, o no estabas enamorado pero ahora que digo esto, piensas que estás enamorado, o tal vez sólo te gusta lo que digo pero yo no porque no soy de tu tipo, o sí te gustaba la idea que tenías de mí pero no todo esto que estoy diciendo, ya no te intereso y entonces, te das cuenta otra vez de que era cierto, en realidad no estás enamorado de mí, o ahora que lo vuelvo a decir te pones a pensar tantas cosas y entre tantas decides que te quieres quedar a escuchar más, mientras en tu cabeza se alborota lo que acabo de decir:
"¡Esta vieja está loca!
¡Pero las cuerdas atan!
¡Oh, que chica tan interesante y tan loca!
Definitivamente sí estoy enamorado de ella.
¿O no? espera, ya no lo sé.
Ya no sé nada.
Que me lo diga ella...
Inventa algo más interesante si pretendes algo conmigo, aunque sea un beso desinteresado. ¿Sabes? A veces creo que son los que más le gustan a los hombres, pero no sé si es porque es lo único que encuentran o porque de verdad creen que son besos esos que se dan. Dime tú, ¿de verdad creen que todas esas niñas que conocen en sus fiestas los besan con amor o con interés? Bueno, hay de intereses a intereses, tal vez me equivoque con eso de los besos desinteresados, aunque no sé, ¿qué hay de ustedes los hombres? ¿qué quieren y por qué gastan así tantos labios? Yo creo que los besos no son tan simples, sí, sólo se dan, pero hay situaciones que los hacen diferentes. Por ejemplo, hay besos que se dan porque perdiste en un juego tonto, hay besos que se dan entre personas borrachas y que se olvidan al otro día, hay besos robados, hay besos por apuestas, hay besos bonitos, deseados, hay besos en la mejilla, en la cabeza, en el cuello, hay besos caritativos y misericordiosos, te apuesto a que existen los besos que se dan con asco, ¿o esos ya no son besos? No sé, cuando beso a alguien de verdad, él lo sabe.
Por cierto, antes de que te vayas, déjame decirte algo. ¿Por qué habiendo tantos poemas, tantas palabras, tantos versos y tantos lugares, decides hacerte miserable la vida? Me invitas a salir y me traes a este lugar donde salías con ella, ya sé que la extrañas, pero ¿acaso quieres que te vea conmigo? ¿Por qué me dices lo mismo que le decías a ella y a las mil chicas más con las que saliste antes? Te aprendiste los mismos versos de Benedetti, de Sabines y de Cortázar, esos que sabes que a todas les gustan. Si quisiera un poeta, entonces saldría con uno, pero acepté salir contigo, no porque quiera que me recites poemas, ya sé que sabes que me gustan, no me sorprendería en lo absoluto que lo hicieras, ve, también me trajiste flores, me trajiste un Gerbera roja y ya sabías que me gustaban las flores, sabes que son mis favoritas, en mi color favorito. Acepté salir contigo porque vine a demostrarte que en realidad no quieres nada conmigo. Y no pienses que me quejo por las flores, es un detalle sencillo y muy lindo, en verdad, ¿pero así? no sé. Me siento de lo más predecible y no dudo que lo sea pero no me lo recuerdes, creo que muchas veces lo momentáneo es más bonito, así como las sopas instantáneas, jaja no es cierto, perdón, pero es que esto ya se estaba poniendo muy serio y no quiero que te vayas sin haberme visto reír, no soy tan amargada, conoceme tú mismo y deja de preguntar cosas de mí a mis amigas, no vengas preparado, sé lo que se te ocurra o lo que eres, miénteme bien y no me digas, inventate otra vida, otro nombre, cuéntame un chiste tonto para que me ría y te lleves algo bonito de mi y... déjame pedirte una disculpa, acepté venir contigo para decirte todo esto porque no quiero hacerte perder más el tiempo respondiendo tus mensajes o tus coqueteos, vine para hacer que me detestes y te vayas porque ya no quiero ser el pasado de nadie, ni un problema, ni nada. Nunca he sido buena en las relaciones, siempre he estado mejor sola, inventándome historias y escribiéndolas, nunca busco a nadie para establecer cosas serias, de vez en cuando vienen algunas personas, si me convencen de que son mejor que mi soledad dejo que se queden, luego me vuelvo loca y entro en crisis porque no sé qué hacer, porque no sé qué tengo, no sé qué quieren y no sé qué dar, doy todo y nada, pero entre tanto y yo tan tonta creo que no hago mucho por ellas y entonces se van con alguien más; otras veces llegan personas que me hacen sentir cosas locas, personas que me quieren y me asustan, personas a las que no les pedí que me quisieran porque no me gusta que me quieran así, así que huyo y me voy lejos.
No debiste invitarme a salir, ni haber planeado todo esto, si querías quedarte debió haber sido el mismo día que me encontraste sentada en la sombra de aquél árbol. Te hubieras quedado y te hubiera compartido lo que había escrito:
Me gustan los caminos que me dejan doblar en la cuadra que yo quiera,
esos que no me llevan necesariamente a algún lugar,
esos que me dejen regresar al lugar donde comencé a caminar,
me gustan esos caminos que no tienen un plan para que me quede contigo.
Déjame caminar y creer que tengo un poco de libertad,
déjame seguir recogiendo flores y guardarlas en mi bolsillo,
déjame recoger una hoja más sin que tú la hayas puesto en mi camino.