Como el vapor subes,
te condensas, te mueves,
chocas y nos llueves.
Nos llueves en líneas, en colores,
en acuarelas, hojas y pinceles,
pero no sólo llueves,
nos mojas,
traspasas el cuerpo de las cosas.
Quemas, deshaces,
naces.
Naces entre la hierba,
corres sin prisa,
dejas que te lleve la corriente,
entre los paisajes te desvías,
y brotas entre la fuente.
Corres con la brisa,
sigues fluyendo sin prisa,
llenas vidas de alegría,
recorres caminos llenos de vida,
y otros que parecen de muerte.
¿Qué importa el camino?
poco te interesan los giros y direcciones
cuando sabes que te espera un castillo,
y como un verdadero caudillos
atraviesas enormes rocas y depresiones.
Tu cuerpo ha tenido un accidente,
de los más hermosos de la vida,
has desembocado en un río,
y te miro,
y sonrío.
Las moléculas que te componen
se disparcen por el Universo
y aquí en mi cuarto de baño
tú sabes que te espero.
Aquí te espero vestida,
sirvo de agua mi tina
y me siento,
te compongo un verso.
Y voy,
intento mirar en el espejo
pero veo que he desaparecido,
así que le doy un beso,
para poder ver si has venido.
Y volteo,
veo que se ha llenado mi tina,
el vapor ahora nubla la cortina,
ahora sé que has llegado,
pues tu presencia me ha sofocado.
Y me pintas,
sumergida en agua caliente,
disfrutando de esta bienvenida
que se convierte en otra fría despedida,
que cuelga del muro de tu cuarto.
Feliz Cumpleaños mi querido Cortés.