¿Algún día dejarán tranquila el cuerpo paciente
que aguarda sentado esperando el amor mío?
¿Qué manía hostil alimenta a esos varones
que no comprenden el querer del hombre mío?
Que me respondan en este instante
que el acosador futuro es de lo más inquietante
y no estoy dispuesta a soportar más el llanto
que brota cual fuente invisible para el ingrato.
Las ansias locas se consumen el control
de su vista y de todo su drogado ser.
¡Que injusto me parece el palpitar carente
de corazón que corre bajo su piel!
La imagen deseada embriaga su estupidez
y envueltos en deseo van y deciden perder.
¿¡Qué manía hostil los alimenta varones!?
Si saben que un amor suyo no ha de ser
Si la indiferencia no logra marcar la diferencia
¿será mucho lo que pueda lograr la ausencia?
¿Me ayudará un poco esta absurda ciencia
que justifica a los hombres de su conciencia?
Que me lo digan ahora y me voy lejos
y por siempre de sus pegajosos gestos
a los que no les creen ni sus espejos.
Que me lo digan ahora y me voy lejos muy lejos
ahí donde la espera del hombre amado
está sólo el amor mío que por él tengo eterno.