A la gente no le gusta estar sola, le gusta hablar con Dios, con la Virgen y con todos los santos, con Aristóteles y con la señora que te lee la mano en el centro.
A la gente no le gusta permanecer en silencio, le gusta leer y hacer ruido entre sus pensamientos. A la gente no le gusta fumar, le gusta tener la compañía de la nicotina y todo eso que te mueve por dentro. A la gente no le gusta ver el cielo, le gusta imaginar la infinidad de las cosas. A la gente no le gusta sentir el aire, le gusta saber que respira, saber que aún está viva pues de alguna manera vivir es no estar solo.
A la gente no le gusta estar sola, quiere creer en el infierno y en el paraíso, saber a dónde va o a dónde puede ir, a la gente le gusta escuchar música, le gusta caminar, andar en bici, en carro y muy irónicamente las personas detestan el transporte público, creo que a las personas no les gusta estar solas pero tanta gente a su alrededor que no conocen es lo más parecido a su soledad.
A la gente no le gusta el café solo, la gente le pone azúcar, a la gente no le gusta saborear la soledad simple y amarga, a la gente le gusta quejarse porque el té sin miel les sabe a simple agua caliente, a la gente le gusta saber que las cosas tienen un dueño y quieren saber de dónde vienen porque la idea del vacío y lo desconocido es tan como ellos que les asusta, detestan la duda y arrancan el pasto pero cómo les gusta oler las flores.
Las personas no van solas al cine aunque así quisieran, a las personas no les gusta apagar la luz, a la gente le gusta recibir regalos y dejar recuerdos, tomarse fotos que ya no son para recordar sino para que los demás vean que aunque existe la soledad ellos no lo están.
A la gente le gusta que la vean, las personas quieren alcanzar las estrellas, criaturas lejanas y amantes que nadie detesta o ¿me vas a decir que no has disfrutado algún día de mirar las estrellas?
A la gente no le gusta el verano, ni el otoño, ni el invierno, ni la primavera, a la gente le gusta la playa, le gusta el frío, le gusta los abrazos, las vacaciones, la escuela, las Jacarandas, el trabajo, despertar temprano y tarde, salir de fiesta, tomar la siesta, la piel mojada, compartir el día, a las personas les gusta todo, menos la soledad.
A la gente no le gusta estar sola, lo único que quiere es algo, a alguien, pero no a la soledad porque la detestan, es verdad.
A la gente le gusta inventar compañía y somos tan solidarios, sentimos que nos comprendemos tanto que nos inventamos de todo para no sentirla, hasta el amor. Nos inventamos las horas y los días, los astros y las mascotas, nos inventamos el chocolate, el dinero y las frases esperanzadas, nos inventamos los finales felices y las vidas desgraciadas, inventamos mal la ciencia y las drogas, las rosas rojas y el atardecer, nos inventamos las tarjetas postales y las redes sociales, nacimos con todas las capacidades para destrozar la soledad pero no sé si lo vamos a lograr.
La gente detesta la soledad pero cómo la recuerdan y pagan por desconocerla y matan porque no la quieren cerca y deforman sentimientos y me destrozan a mí, que creía que estaba sola y era feliz.
¡Que maquiavélicos me parecen todos!